27/09/2022
El fallecimiento del humorista argentino Carlitos Balá marcó un antes y un después en la vida de millones de personas, que fueron contemporáneas a su trabajo de hacer reír al público. Pero no solo eso, este mensaje de divertir a las familias, de cierta manera, fue transmitido hacia sus admiradores, quienes de alguna u otra forma intentan reproducir la misma sensación.
Dentro del municipio bonaerense de San Miguel existe un payamedico o payaso social, como a él más le gusta, que es admirador del humorista fallecido. Su fanatismo lo llevó a pintar un mural en el frente de su casa, para homenajearlo tras su deceso.
Se trata de Carlos Caminos, un reparador de persianas y poseedor de una serie de valores no se los guarda para él, sino que los trasmite día a día. Respecto de su trabajo como clown, en diálogo con El Bonaerense Caminos expresó: "Lo comencé a hacer para muchas personas en el 2016, para llevarle alegría a la gente. Siempre me gustó ser el centro de atención con la diversión".

"El arte siempre me atravesó. Soy profe de teatro, soy titiritero y "artisano" (artista y artesano)", explicó Carlos y confesó: "Me mueve la empatía. Desde la empatía surgió esta idea de transmitirle cierta alegría a la gente. ¿Cómo? enseñando, ver la sonrisa del otro. Me encanta ver reír a la otra persona en momentos difíciles".
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Si bien esta noble tarea de Carlos lleva más de seis años, los lugares en donde emplea sus prácticas solidarias no son los hospitales públicos, ya que Caminos comentó que está repleto de otros payamedicos. En su caso, él buscó aquellos centros que no son tenidos en cuenta.
"Visito asilos para nuestros viejos, centros de jubilados, hogares de niños no eran visitados por payasos. Me preparo mucho para visitar los lugares, no soy ningún improvisado", remarcó el vecino de San Miguel.

"La sensación al volver a casa es una mezcla de inmensa alegría porque las personas me dan las gracias. "El tiempo que vos me regalas es vida", me dijo una abuela. No me lo olvido más", resaltó Carlos, al mismo tiempo que aseguró que sólo quiere "hacerle bien al prójimo. Que la gente haga lo que más le gusta y con amor".
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"Tengo 46 años y soy admirador de Carlos Balá. Volvía del colegio y miraba sus programas", hizo un breve flash Carlos respecto de su adolescencia y agregó: "El mural lo pinté el mismo día en que él falleció. Mi hijo más grande me contó el día anterior que lo habían internado. Cuando se fueron al colegio, yo me puse a planificar una obra".

"No sabía que cómo hacer para homenajearlo y salió esto. Es un humilde homenaje. Hice los bocetos y con la técnica de aerografía lo pinte en el frente de mi casa", señaló Carlos.
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"Para mí es un referente artístico. Tiene que ver con quien soy hoy. Generar empatía con el otro, hacerlo reír al otro, rescatar al niño interior que todos tenemos", finalizó Carlos Caminos, el payaso social de San Miguel con su inmenso homenaje hacia el emblemático humorista argentino, no por el tamaño, sino porque le nació de su noble corazón.
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