19/07/2022

Historias de bonaerenses

Más que un merendero: el emblemático espacio de General Alvarado que lleva más de 20 años ayudando


Surgió como un comedor y paulatinamente se estableció en un lugar de contención para jóvenes. A diario, niños y niñas de la zona encuentran un segundo hogar allí.





En un contexto complicado en materia económica y social, las instituciones solidarias trabajan cada vez más. Ya sea para paliar las necesidades básicas, reinserción social o el apoyo de una causa, son un sostén fundamental para paliar los efectos de la crisis. Más cuando los implicados son jóvenes con un presente duro.





En el partido de General Alvarado funciona un merendero que, como tantos otros, ofrece un lugar de contención y de esparcimiento para muchos niños y niñas. Principalmente, abarca las zonas de Comandante Nicanor Otamendi y Mechongué (ambas pertenecientes al partido) y el paraje El Boquerón, ubicado a 26 kilómetros al sur de Mar del Plata.





LEER MÁS Subsidios de luz y gas: ¿Quiénes pueden inscribirse?





Ernesto, uno de los coordinadores, explica los orígenes del merendero: “La obra lleva más o menos 20 años. Empezó siendo un comedor y después, cuando no hubo necesidad, se pasó al merendero”. Explica también que la iniciativa y la dirección corren por cuenta de la Iglesia, que es una institución cristiana, el Movimiento Cristiano y Misionero.





LEER MÁS Polémica en Mar del Plata: los vecinos se oponen a la creación de la Zona Roja





Este movimiento, que surgió en la década del 50 en Mar del Plata, tiene anexos en distintos puntos del país que realizan tareas similares. Y destaca que “la tarea no es solo alimentar a los chicos, sino también apoyarlos en lo emocional y espiritual. Parece que no, pero hay chicos de seis años con depresión”.





El merendero en Nicanor Otamendi, repleto.




“El merendero es abierto todo público. Después, si alguno le interesa la parte espiritual les damos clases bíblicas los sábados a la tarde”, enfatiza Ernesto. Agrega que además del merendero, tienen un espacio de esparcimiento donde los chicos juegan y se hacen amigos.





LEER MÁS ¿Oficio en extinción? Cada vez hay menos puestos de diarios en Mar del Plata





En muchos casos, los jóvenes establecen vínculos duraderos y terminan siendo amigos de la vida. E independientemente del motivo por que se acercaron al merendero, algunos se quedan y al crecer continúan con el legado del mismo. “Muchos hacen cursos de maestros bíblicos, otros se meten de lleno al voluntariado. Y en un futuro pueden ejercer un trabajo a nivel espiritual”.





“Lo que más nos gusta es que los chicos salen con una vibra diferente. Un regalito, venir a tomar la leche o quedarse a jugar hacen un montón de diferencia”, expresa Ernesto, uno de los artífices que se dedican a transformar las realidades de cientos de chicos y chicas.


COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Subscribite para recibir todas nuestras novedades