18/07/2022
No hace mucho los diarios y las revistas eran el medio gráfico por excelencia. Si uno quería enterarse de lo “último” o atesorar un recuerdo de un hecho histórico, era una cita obligada pasar por uno de esos puestos anaranjados. Lentamente internet fue irrumpiendo y, en una época de celulares y redes sociales, los diarios y revistas lentamente fueron desapareciendo.
Uno de los casos que mejor lo refleja es la revista “El Gráfico”, la gran referente en cuanto a información deportiva. Si se quería conocer el “detrás de escena” de los partidos, las declaraciones y las últimas novedades, la revista era de consulta obligatoria. Por caso, la revista con la consagración de México 86 vendió nada menos que 690.998 ejemplares.
La misma suerte corrieron las publicaciones infantiles. Por caso, Anteojito no superó la crisis de 2001 y Billiken debió reinventarse a lo digital para mantenerse con vida. “Hoy los chicos buscan todo en internet, se perdió la costumbre de recortar y pegar”, indica Elena, ex docente y una de las pocas vecinas que todavía recibe el diario a la mañana en su casa.

Mar del Plata no fue ajena a los cambios tecnológicos. Cada vez más puestos de diarios son recogidos por la Municipalidad, por estar abandonados y “representar un peligro para los transeúntes”, según palabras de Defensa Civil.
Hugo es uno de los sobrevivientes del oficio. Es uno de los pocos puestos de diarios que se encuentran en la zona de la Terminal Nueva. A pesar de la pandemia y la enorme baja en las ventas de diarios, el canillita sigue abriendo su “segunda casa” de lunes a domingo.
“Yo tengo 78 años, pero necesito mantenerme activo. El kiosco no me da mucha ganancia pero es mi rutina”, contaba. También reconoce que por las nuevas tecnologías el papel dejó de tener referencia. “Por lo general el que se quiere informar mira el celular y ya tiene todo. Los que siguen leyendo el diario son el público más grande, los jubilados”, puntualizó. Asimismo, recuerda los puestos que en un par de años desaparecieron sin dejar rastros: “Luro y San Juan, Luro y Don Bosco, Jara y Luro. No quedó ninguno”, se lamenta.

Si cada vez hay menos diarios y revistas ¿Qué se llevan de los kioscos? “Las colecciones. Están volviendo a aparecer las bibliotecas, los discos en vinilo. Y eso es algo que atrae mucho a los fanáticos de los libros, de la música. Lo mismo pasa con los muñecos, los autos. Son cosas que le gusta a los chicos y nos permite tener un poco más de venta".
En otros casos, algunos canillitas directamente optaron por reducir la actividad. “Antes abría hasta las 18, pero en invierno no pasa nadie. No me sirve estar todo el día abierto y más con este frío”, contaba Adolfo, dueño de un local en la zona del Casino. Agregó además, que “en una época los kioscos estaban hasta la madrugada. Hoy es insostenible, no pasa nadie.” De hecho, hay 3 puestos separados entre sí por 200 metros, pero sólo se ven abiertos en horas del mediodía. “Es que no rinde, se vende muy poco”, acotó.
Pese al inmenso avance de la tecnología y la crisis económica que azota al país, los kioscos de diarios resisten, aunque muchas veces pasan desapercibidos por los transeúntes.
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